enero 29, 2009 -

Estrategia de Inversión: Enero 2009 – Estabilización relativa de la renta variable

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La “Estrategia de Inversión” presenta las diferentes alternativas de asignación de activos que se efectúan en las carteras de BNP Paribas Asset Management. La estrategia de inversión resulta del análisis de numerosos factores (como por ejemplo, la situación económica general, las tasas de crecimiento y los ratios financieros, estimaciones de valoraciones del mercado, análisis técnicos)”

Estabilización relativa de la renta variable

La degradación de los mercados de renta variable experimenta una ligera tregua desde diciembre, visible sobre todo en el retroceso de la volatilidad (medida por el VIX para el S&P 500). Después de significativas bajadas desde septiembre, los grandes índices bursátiles no han rebotado realmente, sólo se han estabilizado por encima de sus puntos bajos de noviembre. La bajada del VIX es mucho más clara: el índice ha pasado del 80% el 20 de noviembre a cerca del 40% desde principios de año. Es como si los inversores estuvieran ahora acostumbrados a las malas noticias (datos económicos, revisiones a la baja de las perspectivas de beneficios), y no reaccionaran más a la publicación de las mismas, sin que por ello consideren que la crisis ha terminado.

Los anuncios ya no convencen

En diciembre, los bancos centrales siguieron acentuando sus esfuerzos para facilitar un funcionamiento más normal del mercado crediticio. Al bajar los tipos rectores a niveles muy bajos, y al instaurar medidas cuantitativas, las autoridades monetarias refuerzan la eficacia de su política con objeto de evitar que además de la recesión se produzca una deflación. La política económica aplicada en todo el mundo está a la altura de la crisis histórica de los mercados financieros, lo que debería impedir que la crisis económica alcance una amplitud comparable a la de la crisis financiera.

Los anuncios relativos a los planes de sostén a la economía no bastan para que los actores del mercado y los agentes económicos (hogares y empresas) se lancen en operaciones a largo plazo (apuestas financieras para unos, inversiones productivas y grandes compras para otros). En todos los campos prevalece la prudencia y el escenario dominante es ampliamente negativo, tal y como lo demuestran las revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento en el mundo entero.

Visibilidad reducida a corto plazo

Los primeros efectos de los planes de reactivación presupuestaria anunciados estos últimos meses deberían empezar a sentirse hacia mediados de 2009, o incluso un poco antes para las medidas de ejecución más rápida (« prima al desguace » en ciertos países europeos, bajadas de impuestos en Estados Unidos, etc.), lo que podría infundir confianza a los agentes. Sin embargo, en un futuro inmediato, la desconfianza generalizada oculta este elemento positivo. Los agentes están convencidos de la pertinencia de las medidas tomadas por los poderes públicos pero prefieren adoptar una actitud de espera. Desde luego, la recesión va a afectar las perspectivas de beneficios de las empresas en 2009, dificultades que han sido parcialmente integradas.

El mercado interbancario ilustra bien esta prudencia excesiva: el « deshielo » es muy lento mientras las garantías ofrecidas por los bancos centrales son máximas.

La envergadura de la caída bursátil en 2008 podría generar un repunte a principios de año (búsqueda de « buenos negocios ») pero, pese a su baja valoración, un alza más perenne de la renta variable sólo podrá producirse cuando se disponga de mejor visibilidad sobre la eficacia de las medidas oficiales. En este contexto, mientras el nerviosismo pueda generar violentos sobresaltos en la renta variable, la mejor estrategia a corto plazo parece ser la neutralidad.

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Fuente: BNP Paribas Asset Management