diciembre 5, 2008 -

Editorial – Perspectivas 2009: Fénix

Enviar a un amigoEnviar a un amigo ImprimirImprimir

Patrick Mange, Director de Estrategia de Inversión

“Un defecto común en el hombre es que no piensa en la tormenta cuando brilla el sol”. Si Maquiavelo hubiera hablado de ‘tornado’ en vez de ‘tormenta’, también podríamos aplicarnos perfectamente esta cita. A finales del año pasado, estimábamos que el verano del 2007, fecha inicial de la ‘crisis crediticia’, marcaría durante varios años el punto de transición de las bolsas a una fase más madura que habíamos llamado ‘la edad de razón’. Pensábamos que, en este nuevo esquema, la despreocupación dejaría paso a la reflexión, la exuberancia al raciocinio y los activos complejos y opacos a activos sencillos, transparentes y estratégicos. Por lo tanto, parecía lógico anticipar una mayor volatilidad de los mercados financieros – como suele ocurrir en este tipo de transiciones – y seguir siendo prudentes de cara a nuestras anticipaciones bursátiles, sobre todo a un año vista. Todo ello coincidió bastante con la realidad, salvo que fuimos demasiado optimistas sobre la amplitud de la crisis, la rapidez con la que se resolvería y por lo tanto sus consecuencias en términos económicos y de mercado.

Es obvio que resultará muy difícil, una vez más, prever la evolución de los mercados financieros. Es altamente probable, por no decir seguro, que tengamos que ir adaptando nuestras recomendaciones de inversión varias veces a lo largo del 2009 para tener en cuenta los nuevos datos cualitativos y cuantitativos. ¿Es menester recordar que una cartera de inversión no es la misma a principios que a finales del año? Sin embargo, las hipótesis presentadas a continuación seguirán guiando nuestras recomendaciones de inversión en los meses venideros.