septiembre 18, 2008 -

Editorial: Nouvelle cuisine à la americana: una pizca de psicología TMT para un fumet de S&L

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Patrick Mange, Director de Estrategia de Inversión

Hace poco más de un año después del desencadenamiento de la actual crisis financiera, que será recordada sin duda en la historia con el nombre de la crisis de las hipotecas basura, cada vez más inversores se preguntan cuando llegará a su fin, o más bien, cuándo podrán realmente reasignar su (amplia) liquidez en otras clases de activos de mayor riesgo y, por lo tanto, en general, de mayor rendimiento. Los agentes financieros saben, de hecho, que en general las bolsas no esperan al final de las crisis, sino que lo anticipan, y que su reacción es habitualmente más positiva cuando los riesgos de una recaída económica, y por tanto de los beneficios, se consideran insignificantes. Pero incluso los menos expertos entre dichos agentes saben también a ciencia cierta que, si bien a posteriori es fácil medir el tiempo transcurrido entre el repunte de las bolsas y el final de la crisis, no es tan fácil hacerlo a priori. De hecho, no solo hay que fechar el final de la crisis (y aquí volvemos a la cuestión del inicio), sino también tener en cuenta su naturaleza, lo que determinará la duración, siempre variable, de este periodo de anticipación de los mercados. Para ello, es necesario formular hipótesis. Y estas se basarán en indicadores económicos y financieros, así como en el análisis de otras crisis similares ya pasadas y, por tanto, en la historia, la cual (volvemos a repetirlo) nunca se repite de igual forma.

Hemos de destacar inmediatamente que, aún a pesar de que es notable la buena resistencia de la economía mundial frente a la doble crisis financiera y petrolera a la que se enfrenta desde hace varios trimestres, los indicadores económicos y financieros, lejos de ser desastrosos, no dejan sin embargo que veamos todavía las cosas de color de rosa. Como precisa muy bien el profesor Bernanke, los riesgos financieros siguen sugiriendo, al contrario, que la balanza se inclinará del lado negativo. En lo que respecta al escenario de un repunte sostenible de las clases de activos de riesgo (fundamentalmente las acciones), parecería que la situación actual tuviera más puntos en común con las imperantes desde mediados de los ochenta a principios de los noventa, y desde finales de los noventa a principios del 2000, que con las de principios de los años setenta u ochenta. En la crisis actual, el aspecto financiero domina al económico, como ya ocurriera con las crisis de las Savings & Loans Associations (S&L) y el desastre de los TMT, ambos aspectos estrechamente relacionados. Antes de ocuparnos de las conclusiones en términos de asignación de activos, entremos un poco más en detalles.